buenos aires

la soledad de los trenes

los domingos y

el otoño en Tolosa;

volver los lunes

a las fábricas de San Martín,

o a las fábricas de Flores;

trapear los depósitos,

descargar los camiones,

buscarse la vida

como se pueda:

sobrevivir

en los márgenes.

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