Falsos profetas, por Belisario Sangiorgio: capítulo 1


«Estoy en contra de ustedes, porque atrapan a la gente como si atraparan pájaros. Pero yo les quitaré de las manos a la gente que atraparon, y no volverán a atraparla. Ustedes han actuado en contra de mi voluntad. Con sus mentiras han afligido a la gente buena; y han fortalecido la mano de gente malvada. Por eso, liberaré a mi pueblo de sus manos, y así ustedes sabrán que yo soy Dios». (Ezequiel 13:20-23)


Daniel Adolfo Carrera es la pieza clave en la estructura que la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) utiliza en la Argentina para lavar dinero del narcotráfico y del crimen organizado; ingeniero civil, nació el 12 de junio de 1960 y está casado con la contadora Griselda Esther Sofía.

Ambos dirigen cinco empresas, todas inscritas ante el Estado con domicilios falsos, en Uruguay 864, en Córdoba 1945, Libertador 7820, en Pellegrini 781 y en Santa Fe 1385, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En diciembre de 2002, Carrera creó la firma Construcciones IDC SRL, en septiembre de 2009 inscribió Ayres Ingeniería SRL (que en el mes de diciembre del mismo año cambió de nombre por Ayres Group), y el 20 de febrero de 2007 registró DG Negocios SA. 

Carrera es un integrante confeso y activo de la estructura criminal de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD); y pese a que este falso grupo religioso ha sido investigado en múltiples causas y épocas por las agencias federales de seguridad, nadie en el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N°5, cuyo titular es Diego Amarante, advirtió que entre febrero y agosto de 2014 el ingeniero Daniel Carrera y su esposa crearon tres nuevas empresas, y viajaron a la ciudad de Santiago, Chile, para invertir seis millones de dólares de los cuales aún se desconoce el origen.

El 17 de febrero de 2014, tal como indica un documento oficial del gobierno de Chile, Carrera también inscribió allí otra empresa: IDC Construcciones Limitada. Su socio y accionista minoritario en el vecino país fue José Roberto Aguilera Inostroza, pastor de la IURD, quien había iniciado las gestiones locales del proyecto casi siete años antes, con la compra de dos terrenos. Luego, juntos, construyeron una mega iglesia en el principal municipio de Chile según consta, además, en registros periodísticos y de una empresa contratista chilena.

Por otro lado, el 7 de agosto de 2014, nuevamente en Argentina, inscribió Pinturas TAIS SA, investigada desde 2021 por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que detectó la emisión sistemática de facturas apócrifas.

Luego, el 2 de abril de 2014, fundó en la Argentina su empresa más próspera, la única que funciona: Quantica ACIFYF, que primero se llamó Vive Constructora SA.

En esta última empresa, constituida en Buenos Aires pocos meses después de invertir en Chile seis millones de dólares de origen ilícito, casualmente, el ingeniero Carrera tiene como principales socios a ex militares argentinos vinculados con las agencias ilegales de investigación donde abreva el gran aparato clandestino de la Secretaria de Inteligencia del Estado (SIDE). Consultado sobre este punto, el juez Diego Amarante, a cargo de la investigación federal contra la IURD, rechazó la posibilidad de realizar declaraciones.

Documentos oficiales de la Unidad de Información Financiera (UIF) confirman que la IURD, como corporación económica activa en todos los países de Sudamérica, ha violado sistemáticamente las normativas argentinas destinadas a la “prevención del lavado de activos y financiación del terrorismo” con “fundamento en la libertad de culto”. Pero, según dijo Carrera, fue Dios quien les dió “empresas, autos y propiedades”.